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Compra compulsiva

En un principio fue el deseo, luego la necesidad. Cuando, por fin, lo tuviste entre tus manos, tras usarlo un par de veces, comenzaste a detestarlo. No fue la primera vez que ocurrió y te prometiste a ti mismo no volver a caer en el error. Por fortuna para aquellos que confian en el poder de la publicidad, de su publicidad, olvidaste rapidamente el incidente. Ahora lo largamente deseado duerme en el último cajón de tu armario

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