Conclave, Nido y Cavidad.
Tres obras de gran formato que forman una unidad: Conclave, Nido y Cavidad.
Se trata de obras en las que es preciso que el espectador se incorpore a la propia obra, que sea parte de ella para que asuma su contenido. Son tres elementos que exteriormente no facilitan información y que es necesario abrirlos para descubrir su interior, su significado. El espectador ha de abrir la puerta, entrar, tomar asiento, cerrar la puerta y reflexionar sobre el entorno que se le ofrece.
Conclave es un cilindro de unos dos metros de alto por 90 cm de diámetro formado por cinco partes ensambladas mas dos tapas para los extremos del tubo. En la parte superior hay aperturas practicadas en la superficie con una disposición parecida a las entradas de luz de la capilla de Le Corbusier en Ronchamp. El espectador, sentado en la silla que se encuentra en el interior, no puede ver el exterior. Una tenue luz amarilla se esconde detrás de algunos de los elementos dispuestos a lo largo de la cara interna del cilindro. El conclave esta formado por una serie de máscaras de estética primitiva. Series de objetos acompañan las máscaras: una colección de cuchillos colocados en serie y hechos de madera labrada, unos vasos, restos de ritos ancestrales, piedras. Colores oscuros, gruesas capas de barniz. Ambiente opresivo. Imaginamos escuchar voces ininteligibles, nos parece en ocasiones que pronuncian nuestro nombre, no sabemos de que hablan pero lo hacen de algo que sin duda nos afecta.
Nido se presenta como una caja poliédrica. Su interior ofrece una cómodo diván sobre el que reposar. Todo el interior, paredes, sillón techo esta forrado de tela rellena de un blando contenido. Como un gran cojín cubriendo todo la superficie interior. Su forma recuerda a los órganos y cavidades del interior del cuerpo humano. Intestinos, riñones, en colores calientes amarillos , naranjas, rojos.
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