Aún no quiero volver
No tengo fuerzas para enfrentarme a ti de nuevo
No tengo fuerzas para enfrentarme a ti de nuevo
secretamente, temo el tiempo en el que estés lejos
tan sólo con contemplarte ya me basta
esperando no cesar hasta la muerte
Cada vez con más insistencia, llegan con encuestas, censos, cuestionarios. Procuro desaparecer durante el asedio. Que contesten ellos. En el peor de los casos NS/NC (no sabe/no contesta)
Resultado atroz el último día taller. Dos planchas de madera con cuidadísima imprimación que acaban en un total desastre. Primero un lápiz atentando contra la blancura del gesso, trazando líneas grotescas. Colores a la cera que fueron rápidamente olvidados por el acrílico utilizado por fin después de años de óleo. Colores infantiles, con tímidas mezclas sin razón. Premura por la llegada de él. Rojos abusivos. Azules perniciosos. Verdes acomplejantes. La imitación de un tótem creado tiempo atrás concluyó en un absurdo fetiche.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: llegará el día en el que, con afán recaudatorio, deseen evocar las últimas horas antes de mi muerte. Id y predicad que espero una comisión
Te escribo desde los mas alto de la torre Eifel. ¡Uau!, ¡Vaya vistas chica!. He sacado un montón de fotos, ya las verás. Cuando veas a Andrés dile que estoy en París y que te he escrito esta postal
El psicólogo me dijo: le ayudaré a ser feliz, confíe en mi. Superará todos los traumas, su conciencia quedará tranquila, cambiaré esa cara estresada y triste por otra llena de paz y bienestar. Aún estoy corriendo
Abrí la ventana y una brisa fresca y perfumada invadió la estancia. La luz del sol acarició mi piel y el suave trino de unas aves alcanzó mi oido. Una patada en los riñones me escupió de tan plácido sueño. Busco un lugar, entre las dos realidades, donde alojarme
Lo primero es lo primero: el avión acaba de despegar y aquí estoy escribiéndote esta postal. Llegaremos en diez horas. Estoy deseando pisar la playa y disfrutar de estos tres días de merecido descanso.
PD: Guárdame el periódico del domingo con el suplemento y grábame el programa que te dije
Desde que tuvo uso de razón comenzó a rellenar cuantos formularios se le presentaron, dicen que fue el miedo a la soledad la causa de su proceder
No es necesario que vengas, ya lo hago yo. Pudiera parecer que te hago un favor, pero no sabes el placer que me da luego echarte a la cara el haberme dejado solo
Italia es lindísima, Roma un encanto. Hoy hemos ido a donde el Papa, aquello es grandísimo. Nos vemos a la vuelta y te cuento más