Boda a la vista
Parece ser que se avecina una desmesurada boda con la que bombardear infantiles mentes. Supone una excusa perfecta para prescindir de la imagen, que todo lo gobierna, durante un par de semanas. Digamos adiós a la odiosa televisión, evitemos la vista de la ubicua pareja, prescindamos temporalmente de los paseos por el centro de la ciudad para que la presencia de efímeras arquitecturas no deteriore más la confianza depositada en las autoridades que tan bien saben gastar el presupuesto común
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