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Lo tuyo es puro teatro

Unos pocos actores que recitan un papel aprendido. Un espejo en el que mirarse. Un teatro lleno de espectadores que aplauden, que viven para poderse pagar una entrada y para luego llevarse una camiseta como recuerdo. Una representación que se replica en cada espectador cuando imite lo presenciado sobre las tablas. Aquel que luego pretenderá la diferencia confiando en ser el único que logró captar el mensaje. Aquellos a quienes les basta un “¡Qué bonito!” para explicar lo presenciado. Todos los que se llenarán del acontecimiento, que lo comentarán y repetirán para evitar el vacío que les provoca el resto de su existir. Sed de realidades externas para cubrir la banal rutina. Vivir conforme a lo que se espera de cada uno. Dejar al héroe y al mártir que hagan el resto.

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