Pedante
Como fui un niño pedante, ya desde niño me sentía extranjero
Como fui un niño pedante, ya desde niño me sentía extranjero
El método cotidiano
27/03/06 – En el Reino todo se intuye pero aún no llegó la conversión
25/03/07 – Noche lúcida
“No me interesa la gente que está fuera del sistema, sino los marginales que todavía trabajan dentro” Slavoj Zizek
21/03/07 – Me tienes muy abandonado
20/03/07 – El juego continua en el coto vedado. Las claves van siendo desveladas. La comedia encara su mejor momento.
El proceso de una pieza puede durar años o unos segundos. Le doy vueltas hasta encontrar la forma que me convenza. Cuando sucede voy al estudio y lo hago. Pero no voy al estudio a inspirarme. Mi trabajo es conceptual, no manual. Es literatura. (*)
Un estado demasiado actual y común de lo social es el cansancio. Prácticamente todo el mundo se encuentra cansado o se declara exhausto. Sin importar la edad e incluso la clase social los trabajos distintos y las obligaciones incomparables, el cansancio impregna a la masa social como un pesado carácter del tiempo y sin que, además, la causa pueda atribuirse a una faena desaforada o a un exceso de autoauscultación. Bajo una u otra explicación, la fatiga se alza como la estampa general y como la forma universal de la queja (*)
Uno podría ser feliz, podría ser feliz perfectamente, pero hay un obstáculo: los otros. Los otros, por el hecho de estar ahí siempre, juzgándote, preguntándote, queriendo saber de ti y los tuyos, por el hecho de querer ver dentro de ti, son los responsables de que yo no sea nunca feliz. Podría serlo, ya digo, pero los otros se me cruzan en el camino. Con sus deseos inmediatos, con sus pornografías cotidianas, con su fascismo rampante, con sus babas por doquier. (*)
13/03/07 – Ansiado viaje justifica una ausencia.
27/02/07 – A sanación
02/01/07 – Ut queant laxis Resonare libris Mira gestorum Famuli tuorum Solve polluti Labii reatum Sancte Joannes
Y aun cuando el hombre, tras múltiples esfuerzos, consigue mitigar o escapar momentáneamente del sufrimiento, termina por caer, de manera inexorable, en el insoportable vacío del aburrimiento. De ahí que la existencia humana sea un constante pendular entre la Escila del dolor (Schmerz) y la Caribdis del tedio (Langeweile)