Archivo por meses: Enero 2006

Raymond Roussel

Roussel escogía dos palabras casi semejantes. Por ejemplo, billard y pillard. A continuación añadía palabras idénticas, pero tomadas en sentidos diferentes (como yo tomo en sentido diferente muchas de las citas de mis autores preferidos) y con ello obtenía, digamos que casi cibernéticamente, un par de frases casi idénticas. Una vez encontradas las dos frases automáticas, se ponía a escribir un cuento que pudiera comenzar con la primera y terminar con la segunda. En otras palabras, lo dislocaba todo y le salían unas historias muy extrañas que jamás surgían de su capacidad inventiva sino de su método científico. (*)

Es bueno que haya un error

Cuando no se sabe la verdad de una cosa, es bueno que haya un error común que fije el espíritu de los hombres,…; porque la principal enfermedad del hombre es la inquieta curiosidad acerca de las cosas que no alcanza a saber, y no le es tan molesto estar en el error como en esta inútil curiosidad. (P. 744)

Sobre libros

…a mí me gusta mucho que el mecanismo del libro formalmente sea igual al de una puerta; a mí me parece que no es casual: que se abre igual y uno entra y penetra allí. A diferencia de lo que puedas leer en un ordenador que es como una ventana: la ventana siempre te acota los límites del paisaje, en cambio la puerta no, porque pasás al otro lado.

Yo soy completamente fetichista: me encanta comprar libros que no voy a leer nunca; me gusta el acto de comprarlos y tenerlos. Me gusta comprar varias ediciones de un mismo libro, sobre todo de libros que me gustan mucho… Es un elemento central el libro; me gusta robar libros. Aunque ya no puedo robar, sería bastante vergonzoso ser atrapado, pero cuando era inédito, robé muchísimos. Pero muchos, muchos… (*)