Uso excesivo
Hay palabras que deberÃan de acabarse por el uso excesivo. Extinguirse antes de que al pronunciarlas un gesto de asco revelase su desgaste.
Hay palabras que deberÃan de acabarse por el uso excesivo. Extinguirse antes de que al pronunciarlas un gesto de asco revelase su desgaste.
Eligió un tienda pequeña, llena de gente, en una concurrida calle del centro. Entró despacio y se quedó tras los que pacientemente esperaban su turno. Cada vez que entraba alguien nuevo, él se volvÃa a colocar detrás. Habiendo un solo dependiente atendiendo, sabÃa que no llamarÃa la atención mientras hubiera una persona delante esperando. Se limitaba a mirar hacia el mostrador, callado, con una expresión de cierto aburrimiento. Ayer logró estar casi dos horas, hoy se conformarÃa, para dar su misión por cumplida, con algo menos.
sin dobleces inexistente previsible ruido asfalto huella rutina manual insigne muleta mirilla grasa grito gutural gigante nueces manta simulacro pálido hastÃo hielo cuadrado entretanto frágil posada diente polvo reclinado cueva betún trébol cincel ángulo muchedumbre
Queda prohibida toda poesÃa que contenga las siguientes expresiones:
“tu pelo ondeando al vientoâ€
“la nieve cubrÃa con su manto…â€
“alcohol†(para aprendices de Bukowski)
“una leve caricia y un besoâ€
“el amor es…â€
“tu mirada…â€
La posmodernidad funde y confunde. Funde categorÃas pasadas y confunde a quien aún cree en tales categorÃas.
La publicidad en el cine, dentro de las pelÃculas y formando parte incluso del guión, el llamado “product placement†invade las pantallas de la manera más grosera. No basta con mostrar la marca del calzado usado por el protagonista; se paga para que el actor tras aparecer semidesnudo y vestirse con lo último, coja una caja de zapatos, la mire con deseo, la desprecinte y la abra, coja la zapatilla, diga su nombre y caracterÃsticas, la mire de nuevo, la muestre en un primer plano y se la calce. Añadir a esto varios comentarios de los secundarios elogiando o preguntado sobre el producto y tendremos ventas millonarias a partir del deseo impreso en las mentes de quienes deberÃan de haber pagado sólo para divertirse un rato.
Vuelta a empezar, el denso despertar trae a la memoria la opresión primera, el recuerdo de lo inconcluso, la pesada carga
La sangre, contenida, guardada, mantenida en el interior, precinto de piel, envase blando, sueño, veo cómo se derrama, gotas que caen al suelo y estallan y salpican y manchan y asustan y se secan y no se borran y recuerdan el cuerpo del que brotaron
Leo un artÃculo sobre la anorexia y la bulimia adolescente. Estas niñas hubieran sido mÃsticas siglos atrás. El cuerpo es el enemigo. La única diferencia estriba en el nombre que se le pone a Dios. La oración es la misma.
Lo mismo da escribir: “la noche duda y al final se termina por ir†que escribir: “qwert poiuy qwert poiuyâ€
Yo, tu, él, nosotros, vosotros, ellos. Una delgada lÃnea separa cada una de tales categorÃas. Un delgada lÃnea que procurar engrosar cada dÃa un poco más no vaya a ser que nos confundan.
Y prometo serte fiel en las alegrÃas y en las penas, todos los dÃas de mi vida, hasta que el mando a distancia nos separe.
De todas las esperanzas del amor, la más dulce para el espÃritu es aquella que hace sufrir tanto a quien la recuerda como a quien la olvida.
Poema del camino espiritual, Ibn al-Farid (1181-1235 DC), Poeta sufÃ
Gracias Pocha
Dolor, no me has escuchado cuando requerÃa tu presencia. Ahora vienes sin pedirlo y te acomodas en mi estómago.
Astutamente preparan la invasión. No necesitan tanto, basta con que me pregunten. Yo les diré que no lucharé, que me retiraré de la misma forma en que llegué, sin alboroto. Vendrán, me dirán que me vaya y desapareceré. AsÃ, sin más.